
“DE UNA EXPERIENCIA A LA PEDAGOGÍA DEL
ERROR”
Ponente:
CARLOS EDUARDO REVELO NARVÁEZ
Jefe
de la Unidad de Pertinencia e Impacto Social – UPIS-
Fundación
Academia de Dibujo Profesional de Cali- Valle
Resumen
Con este escrito se quiere dejar un contexto
de reflexión sobre un quehacer cotidiano en los procesos de formación, dados
por el docente y permeados por una pedagogía cotidiana a la que S. De La Torre
denomina Pedagogía del Éxito y ver que existen otras alternativas innovadoras
en lo que se podrían demarcar como errores. Esos sucesos que se califican como
malos y no llevan sino a traumar y tal vez a acabar un pensamiento o
conocimiento en un individuo ávido por aprender. Pensar en el esfuerzo que debe
tener el docente en que el conocimiento es lo importante y que éste debe
quedarse permanentemente en el individuo para que él lo aplique, lo procese, lo
innove constantemente. Una de las mayores alternativas es pensar en volver los
errores en oportunidades de aprendizaje, de hacer un elemento didáctico
contundente y pensar que es el acto más reflexivo en pos de un aprendizaje. Así
lo denomina De La Torre, como la Pedagogía del Error. Se trata entonces de
comprobar de hacer un PARE en la cotidianidad del aula, para convertirnos en
unos perseguidores idóneos de los errores en pos de convertirlos en parte
fundamental. Finalmente, la intención es crear un espacio de reflexión, en
donde podamos contraponer nuestra responsabilidad como formadores ante nuestros
análisis en los quehaceres del aula y hacer que cada día tengamos más cerca la
mejor actitud pedagógica ante nuestros estudiantes y formemos hombres
interesados por su superación.
Introducción
Existen en nuestra
profesión como docentes, varios elementos que participan en los procesos de
enseñanza-aprendizaje, claves dentro de la formación, por tanto, nuestra
profesión nos exige que tengamos el dominio de conceptos, elementos, acciones,
conocimientos y procesos relacionados a la actividad educativa. Entre estos se
encuentra el elemento didáctico, que Participa en la planificación, evaluación
y estrategias de enseñanza, lo que permiten desarrollar los procedimientos
anteriores. Es entonces, aquí en donde participa esta reflexión, en el análisis
de dichos procesos, sucedidos en el aula, especialmente. Entra un concepto muy
desechado y poco analizado dentro de las estrategias, y es el error, visto como
elemento clave en una calificación de un proceso de aprendizaje no
determinante, solo dedicado a verificar un cumplimiento de un objetivo de
aprendizaje erróneo y pasajero que solo daría un aliciente al docente como
cumplimiento de unos parámetros estipulados y muchas veces invariables. Esto
hace pensar en lo delicado de nuestra profesión frente a una responsabilidad
educativa de formación de personas ciudadanas con responsabilidad ciudadana y
éticas en toso su sentido.
Por consiguiente,
el propósito fundamental de este artículo es proponer una estrategia de
análisis propia de acciones esenciales claramente definidas, que vincule la
praxis docente con la teoría vigente; de esta manera, el docente tendrá una
guía que le permita diseñar e implementar estrategias didácticas con una visión
amplia que le brinde un pleno acercamiento al eje didáctico. Aparte de crear el
sentido de investigación en el aula, desarrollando mejoramientos en sus
metodologías y creando un pensamiento crítico y comprometido con la superación
y detención del conocimiento de sus estudiantes.
Es
fundamental generar estrategias didácticas que conlleven a un cambio permanente
en la actitud filosófica del docente frente a su actividad como tal y así mismo
se refleje en el estudiante como su único interés y principio de formación.
Palabras Clave
Didáctica,
pedagogía del éxito, pedagogía del error, error, estrategias, docente
Desarrollo
Quise
empezar una reflexión con base a tres de mis tantas experiencias o anécdotas si
la queremos llamar así, de mi vida como educador, al igual como se presentan en
los otros roles como padre, como hijo, como lo que soy, sin saberlo todavía.
Bueno hablo de aquellas experiencias en donde se presentaron las dificultades,
los errores, problemas, conflictos, etc., todos aquellos sinónimos que tienen
que ver con las causas no justas o ligadas a un objetivo, pero que por alguna circunstancia
llegan a cumplirse.
En
el aula, en ese espacio, al que llamo, sagrado, se perciben y se presentan
muchas historias, sucesos o experiencias, como docente, debo estar en un estado
de atención o a la deriva, para poder capturarlas, entenderlas, analizarlas y
comprenderlas.
Empezaré
con la primera experiencia. Estando en el colegio público en donde estudié
hasta tercero de bachillerato u octavo, como se especifica hoy en día los
niveles de estudio, en una de las materias principales, matemáticas, el docente,
siempre iniciaba aplicando la formula o los conceptos que iban a dar solución a
un problema, siempre los presentaba primero y bajo la explicación de ciertas
variables o incógnitas que resultaban, se daba una única solución al problema.
Realmente era muy sencillo resolverlo, de la manera como lo hacía y así
terminada la clase dejaba la tarea con algunos problemas para resolver. Cuando
llegaba a la casa a hacer las tareas y
empezaba a leer el problema de matemáticas a resolver, las palabras, el
contexto mismo del problema cambiaba, cosa que cuando iba a aplicar lo anotado
en la clase del profesor, no encontraba la solución. En solo este acto
didáctico, si lo podemos llamar así, que hoy en día sigue presentándose de la
misma manera en muchos colegios, en muchos de los estudiantes, como si no
hubiese cambiado las circunstancias, el tiempo o el contexto, se puede
determinar que el docente solo trabaja con base a un objetivo y solo es su
interés cumplir con un tema explicarlo y ya está, por su puesto el estudiante
tendrá temores y solo se limita a hacer lo que el profe hizo en el tablero,
pues lo hizo muy fácil y salió con un buen resultado.
Más
adelante tuve la oportunidad de ahora no ser el estudiante sino de tomar el
papel del docente. Por supuesto no tenía una preparación pedagógica, sino la
actitud y el hecho de tener una profesión técnica profesional, lo que hizo que
pudiese participar dentro de esta profesión. Mis referencias solo eran los
estudios que tenía y las actitudes de todos los que fueron mis docentes,
algunos de ellos marcaron mi entusiasmo, otros me dejaron pensando sobre cuál
sería mi responsabilidad, ahora que entraba a participar de un proceso de formación.
Bien,
no entraré en detalles, en esta segunda experiencia logré entrar a dar una
materia que se denomina Perspectiva, uno de mis fuertes y que tuve que pensar
mucho sobre su didáctica, pues lo que yo aprendí de ello fue muy poco.
Recordaba las enseñanzas de mi profe y realmente nunca la entendí solo hasta
que la estudié detenidamente y de forma autodidacta, logré hasta desarrollar un
método para poder hacer que los estudiantes la comprendieran mucho mejor de lo
que yo logré hacerlo.
Dentro
del proceso de construcción de la perspectiva cónica, aparecen los elementos
básicos que según su posición determinan la representación del objeto en
tercera dimensión. Después de hacer la explicación dejé un ejercicio de
aplicación, en donde podría observar y analizar el nivel de comprensión que
tuvieron los estudiantes al respecto del tema. Al observar los trabajos todos
tenían, como si fuera una fotocopia, los elementos en las mismas posiciones en
que yo había dado el ejemplo, a pesar de esto no había un buen resultado, pues
había variado algunas dimensiones. Nuevamente me surge la inquietud de por qué
los estudiantes no pueden proponer o explorar en su ejercicio, buscando otras
opciones y comprobando que los elementos no cambian en sus características y
que el resultado es el análisis de estos y no de la copia de los mismos.
Más
adelante, después de tener una mayor práctica, me dieron otra materia, que
tenía mucha relación con la anterior se trataba de sistemas, cuyo software es
especializado en el dibujo de planos, AutoCAD. Y aquí empieza mi tercera
experiencia, por cierto, también tuve que desarrollar una didáctica para la
comprensión del manejo y aplicación de este programa.
En
cierta ocasión, cuando iniciamos a determinar un texto, empezamos a conocer las
probabilidades de escribir dentro del programa, es entonces que iniciamos con
uno de los comandos que lo trabaja y se denomina: DTEXT, o DT, cuando se da la
orden, lo primero que pide es la posición en donde iniciar la escritura, luego
de lo cual pedirá un dato relacionado a la altura del texto, después la
rotación, si el texto se quiere con algún ángulo de inclinación, finalmente
pide escribirlo y el resultado es el esperado. En uno de esos momentos un
estudiante me llama a decir que no podía controlar el tamaño del texto, pues
siempre salía con una altura fija, demasiado grande, inclusive para el formato
que estábamos dibujando. Me di cuenta que el estudiante había dañado el manejo
de los textos en el programa, había manipulado una de las variables que
precisamente controla la altura de los mismos. Al preguntarle que había hecho,
negaba haber tocado más de lo que se la había dicho. Esta es una de las
reacciones comunes en lo estudiantes que a veces quieren saber más o buscar
alternativas de respuesta sin saber cuáles van a ser las consecuencias o los
resultados. Es por eso tan importante no solo conocer el manejo correcto de los
comandos, sino también los posibles errores que sucederían en dicho manejo.
¿Ahora
me pregunto qué es lo que pasa? En el análisis de estos sucesos, tengo muchas
respuestas, que conllevarían a un debate profundo en cada una de ellas.
Empecemos,
por ejemplo, con la didáctica del docente y preguntémonos con el corazón en la
mano, si es la más adecuada. Hay algunos elementos en común que conectarían los
tres casos en un tipo de pedagogía que según Saturnino de la Torre (31
DE-LA-TORRE-Saturnino-Cap3-Parte1-Exito-Error.pdf n.d.), llama la Pedagogía
del Éxito, por un lado, es decir en este tipo de trabajo el docente solo tiene
un interés particular de cumplir con un objetivo planeado desde el micro
currículo y sencillamente cumple, sin embargo queda en el estudiante un
inconformismo que se percibe en el solo tener en cuenta que bastó con conseguir
una nota mínima y de haber pasado o sencillamente el haber podido desarrollar
un ejercicio, muy parecido al del docente y creer haber terminado su
aprendizaje en este tema, entonces queda satisfecho pero al otro día su
conocimiento sobre el tema anterior se ha desvanecido, porque lo importante
tanto para el profesor como al estudiante era terminar con un tema y continuar.
Las evaluaciones en los tres casos se hacían midiendo los errores, es decir,
por ejemplo, en la primera experiencia, el profesor hacia un examen final y en
el planteaba cinco preguntas, cada una de ellas con un valor de un punto, si el
estudiante se equivocaba en dos de ellas, el resultado era una calificación de
tres, que para el estudiante era haber tenido un gran logro, pues esta era la
nota mínima esperada para pasar, entonces, terminaba el proceso y nuevamente el
docente había cumplido, además se vanagloriaba por sentirse un profesor
“cuchilla”, es decir cumplió su objetivo y además las respuestas deberían ser
planteadas de acuerdo a los procesos que el mismo enseñó, no aceptaba otro
diferente, pues sería un ERROR. En este punto surge entonces otra
característica de este tipo de pedagogía, es decir al profesor no le interesa
reflexionar porqué este estudiante saco tres y no saco el cinco, sino solamente
cumplir con asentar una nota final y cumplir con las exigencias de la
Institución, en cuanto a cumplimiento de reporte de una nota, ¿cuál fue el
ERROR y por qué se está dando, ¿qué pasó? Preguntas que se harían en lo que
Saturnino la Torre (31
DE-LA-TORRE-Saturnino-Cap3-Parte1-Exito-Error.pdf n.d.) denomina: la Pedagogía
del Error.
En
la segunda experiencia, a pesar de haberse pensado y desarrollado una didáctica
con el fin de lograr una mejor comprensión sobre procesos matemáticos y exactos
de la perspectiva cónica, se vuelve a presentar una copia del ejemplo del
profesor, se percibe un miedo a cometer errores en el estudiante y se refleja
una imagen infantil alusiva a un evento psicológico de edad temprana,
relacionado con un ejercicio de expresión, que los padres a veces hacen al
hacer que su hijo pinte a su familia, sin saber que el interés que tiene el
niño es expresar sus sentimientos y no el interés de ser un buen pintor, el
padre cuelga su cuadro en el mejor sitio y el niño no vuelve a pintar, pues
queda claro que ese cuadro es lo mejor y trata entonces de imitar otro,
tratando de que sea mejor al primero, es cuando se origina la copia y el miedo
que se tiene en el momento de hacer un ejercicio basado en un ejemplo que el
profesor dio en el tablero. Entonces, se genera otro tipo de error que se debe
analizar, en un contexto de entender como aprende el estudiante y no como se
puede “rajar” al estudiante.
En
la tercera experiencia, sucede lo inesperado, también hay una didáctica pensada
en mejorar el aprendizaje del estudiante en este tipo de software, que se sabe
es lógico y responde a unas especificaciones técnicas y exactas para poder
representar un elemento bidimensional o tridimensional, se requiere un pre
conocimiento del manejo del computador y a su vez de tener cuidado en emitir
ordenes lógicas que respondan a un resultado lógico. Sin embargo, el estudiante
tiene un sentido de exploración, diría que mal guiada pues tiene en su cabeza
que los elementos asociados a este tipo de tecnología responden como si ellos
pensaran, es decir han humanizado estos elementos, hasta tal punto de a veces
excusarse en su funcionamiento o mal estado de su aparato, sin saber, como es
el caso de que el software responde a un lenguaje binario. Sucede muy a menudo
que al iniciar con este programa y comenzar a darle ordenes, el responda de
manera lógica, pidiendo datos exactos, como por ejemplo al hacer una línea es lógico
que esta se elabora uniendo dos puntos o se desarrolla con base a dos puntos
como mínimo. Pero, el estudiante cree que se puede dar una orden como “HOLA”,
esperando que el aparato responda de alguna manera, aunque da una respuesta
lógica diciendo no conozco este comando, busque ayuda en F2. En nuestro caso el
estudiante manipuló una variable en un cuadro correspondiente al formato de
texto, en una pequeña casilla, en donde aparece “0” y la cambió a “1”, esto
hizo que la letra siempre se programara para tener una unidad de alto, y se
emite el campo en donde se pediría la altura en el comando “DT”, acarreando el
problema de no poder controlar la altura del texto.
En
este orden de ideas, se puede decir que uno de los problemas dentro de una
pedagogía no reflexiva o no analítica (pedagogía del éxito), en los procesos de
enseñanza aprendizaje, deja muchos vacíos en el verdadero esfuerzo de la
formación, de ahí que se haga mucho énfasis en hacer un pare en este ejercicio
para pensar, analizar y desarrollar cambios en las didácticas, pero tomando
como base los ERRORES que el estudiante y/o el docente comete en sus procesos,
sobre todo evaluatorios, para tener mayor conciencia en los resultados de sus
estudiantes o en el ejercicio docente.
Los
errores no deben tomarse en función negativa y menos como elementos de un fin
evaluatorio, sino al contrario deben ser los elementos primordiales en un
avance, en el mejoramiento y en la propuesta de muchas alternativas de solución
a un currículo, a una didáctica y a una pedagogía que tenga como un fin claro
de responsabilidad, compromiso y formación plena para un mejor estudiante, como
ser humano y como ciudadano.
Independientemente,
de clasificarlos, porque como lo plantea De La Torre, hay muchos tipos de
errores, que se nos presenta a diario, no solo en nuestra vida cotidiana, sino
dentro de nuestro que hacer docente y pedagógico, por lo que es importante
estar atentos a ellos, para poder reflexionar y dar oportunidades innovadoras
en nuestro diario. Busquemos maneras creativas e innovadoras de fortalecer y
fortalecernos de nuestros errores, respondiendo de una manera mucha más
contundente y firme a nuestra función como formadores.
Son
muchas las reflexiones salidas de estas tres experiencias, de ahí que después
de haberlas estudiado y entendido, tuve una posición diferente al error, como
por ejemplo no solamente enseñar lo bueno de los resultados o el buen manejo de
los comandos, en el caso de dicho software, sino también las posibles
equivocaciones que podrían darse con base a lo sucedido en mis años de
experiencia en este ejercicio. Dejar equivocarse, dejar que se cometan errores,
mantenerse en un constante descubrimiento y analizar los mismos en pos de
mejorar.
El
error es un principio didáctico, lo anuncia J.P.Astolfi, profesor de educación
de la universidad de Rouen, (El_error__un_medio_para_ensenar_-_J._P._Astolfi.pdf
n.d.) el
error es un medio para aprender, y lo corroboramos en nuestros procesos. No es
nuevo el pensar en este tema, en plantear una nueva metodología con base al
error, ya lo hemos visto que varios autores han entrado en su análisis, uno de
ellos como C. Lomas (AS01702.pdf
n.d.), en
donde hace referencia a este tipode actos y a estar muy interesados en los
errores de los estudiantes, pues de ellos también se desarrollan las mejores
acciones de enseñanza.
Conclusiones
1. La
didáctica es uno de los procedimientos y conceptos claves en los procesos de
enseñanza y aprendizaje. Generar estrategias que tengan como fin fundamental la
proyección, la realización y la detención de conocimiento es uno de sus
principios.
2. El
docente tiene una responsabilidad ética y moral frente a los procesos de
formación, para consigo mismo y con sus estudiantes dentro de un espacio
sagrado, como es el aula.
3. el
docente debe tener un sentido investigativo que aplique en su praxis, con el
fin de determinar elementos claves que pueden estar perjudicando o mejorando su
intención formativa.
4. Debe
proponerse a través del análisis evaluativo del error, un mejoramiento
constante que determine procesos didácticos innovadores para su ejercicio de
enseñanza.
5. Es claro
que se debe tener un momento reflexivo y didáctico en todos los procesos
evaluativos y pensarse más allá de las dificultades o errores como puntos de
calificación negativa, para pensar en propuestas de fortalecimiento en la
formación.
6. Traspasar
los umbrales del numero como medida de un objetivo solamente a dejar
constancias cualitativas y reflexivas en el estudiante en pos de mantener su
conocimiento en constante crecimiento.
Referencias Bibliográficas.
De La
Torre, S. (2004). Aprender de los errores. el tratamiento didáctico de los errores como
estrategias innovadoras. ed.
Magisterio. Rio de la Plata, Arg.
Feo,
R. (2009). Orientaciones básicas para el
diseño de estrategias didácticas. Instituto pedagógico de Miranda.
Astolfi,
J.P. (2004). El “error”, un medio para enseñar. Díada/SEP Biblioteca para
la actualización del Magisterio, México, 2004, pp. 7 -25.
Iglesias Albarrán. L.M.(2010). Reflexiones
en torno al tratamiento pedagógico del error. El blog educativo como plataforma de debate
en red.