jueves, 2 de agosto de 2018

DE UNA EXPERIENCIA A LA PEDAGOGÍA DEL ERROR


“DE UNA EXPERIENCIA A LA PEDAGOGÍA DEL ERROR”
Ponente: CARLOS EDUARDO REVELO NARVÁEZ
Jefe de la Unidad de Pertinencia e Impacto Social – UPIS-
Fundación Academia de Dibujo Profesional de Cali- Valle

Resumen
 Con este escrito se quiere dejar un contexto de reflexión sobre un quehacer cotidiano en los procesos de formación, dados por el docente y permeados por una pedagogía cotidiana a la que S. De La Torre denomina Pedagogía del Éxito y ver que existen otras alternativas innovadoras en lo que se podrían demarcar como errores. Esos sucesos que se califican como malos y no llevan sino a traumar y tal vez a acabar un pensamiento o conocimiento en un individuo ávido por aprender. Pensar en el esfuerzo que debe tener el docente en que el conocimiento es lo importante y que éste debe quedarse permanentemente en el individuo para que él lo aplique, lo procese, lo innove constantemente. Una de las mayores alternativas es pensar en volver los errores en oportunidades de aprendizaje, de hacer un elemento didáctico contundente y pensar que es el acto más reflexivo en pos de un aprendizaje. Así lo denomina De La Torre, como la Pedagogía del Error. Se trata entonces de comprobar de hacer un PARE en la cotidianidad del aula, para convertirnos en unos perseguidores idóneos de los errores en pos de convertirlos en parte fundamental. Finalmente, la intención es crear un espacio de reflexión, en donde podamos contraponer nuestra responsabilidad como formadores ante nuestros análisis en los quehaceres del aula y hacer que cada día tengamos más cerca la mejor actitud pedagógica ante nuestros estudiantes y formemos hombres interesados por su superación.


Introducción
Existen en nuestra profesión como docentes, varios elementos que participan en los procesos de enseñanza-aprendizaje, claves dentro de la formación, por tanto, nuestra profesión nos exige que tengamos el dominio de conceptos, elementos, acciones, conocimientos y procesos relacionados a la actividad educativa. Entre estos se encuentra el elemento didáctico, que Participa en la planificación, evaluación y estrategias de enseñanza, lo que permiten desarrollar los procedimientos anteriores. Es entonces, aquí en donde participa esta reflexión, en el análisis de dichos procesos, sucedidos en el aula, especialmente. Entra un concepto muy desechado y poco analizado dentro de las estrategias, y es el error, visto como elemento clave en una calificación de un proceso de aprendizaje no determinante, solo dedicado a verificar un cumplimiento de un objetivo de aprendizaje erróneo y pasajero que solo daría un aliciente al docente como cumplimiento de unos parámetros estipulados y muchas veces invariables. Esto hace pensar en lo delicado de nuestra profesión frente a una responsabilidad educativa de formación de personas ciudadanas con responsabilidad ciudadana y éticas en toso su sentido.
Por consiguiente, el propósito fundamental de este artículo es proponer una estrategia de análisis propia de acciones esenciales claramente definidas, que vincule la praxis docente con la teoría vigente; de esta manera, el docente tendrá una guía que le permita diseñar e implementar estrategias didácticas con una visión amplia que le brinde un pleno acercamiento al eje didáctico. Aparte de crear el sentido de investigación en el aula, desarrollando mejoramientos en sus metodologías y creando un pensamiento crítico y comprometido con la superación y detención del conocimiento de sus estudiantes.
Es fundamental generar estrategias didácticas que conlleven a un cambio permanente en la actitud filosófica del docente frente a su actividad como tal y así mismo se refleje en el estudiante como su único interés y principio de formación.
Palabras Clave
Didáctica, pedagogía del éxito, pedagogía del error, error, estrategias, docente
Desarrollo
Quise empezar una reflexión con base a tres de mis tantas experiencias o anécdotas si la queremos llamar así, de mi vida como educador, al igual como se presentan en los otros roles como padre, como hijo, como lo que soy, sin saberlo todavía. Bueno hablo de aquellas experiencias en donde se presentaron las dificultades, los errores, problemas, conflictos, etc., todos aquellos sinónimos que tienen que ver con las causas no justas o ligadas a un objetivo, pero que por alguna circunstancia llegan a cumplirse.
En el aula, en ese espacio, al que llamo, sagrado, se perciben y se presentan muchas historias, sucesos o experiencias, como docente, debo estar en un estado de atención o a la deriva, para poder capturarlas, entenderlas, analizarlas y comprenderlas.
Empezaré con la primera experiencia. Estando en el colegio público en donde estudié hasta tercero de bachillerato u octavo, como se especifica hoy en día los niveles de estudio, en una de las materias principales, matemáticas, el docente, siempre iniciaba aplicando la formula o los conceptos que iban a dar solución a un problema, siempre los presentaba primero y bajo la explicación de ciertas variables o incógnitas que resultaban, se daba una única solución al problema. Realmente era muy sencillo resolverlo, de la manera como lo hacía y así terminada la clase dejaba la tarea con algunos problemas para resolver. Cuando llegaba a la casa a hacer las tareas  y empezaba a leer el problema de matemáticas a resolver, las palabras, el contexto mismo del problema cambiaba, cosa que cuando iba a aplicar lo anotado en la clase del profesor, no encontraba la solución. En solo este acto didáctico, si lo podemos llamar así, que hoy en día sigue presentándose de la misma manera en muchos colegios, en muchos de los estudiantes, como si no hubiese cambiado las circunstancias, el tiempo o el contexto, se puede determinar que el docente solo trabaja con base a un objetivo y solo es su interés cumplir con un tema explicarlo y ya está, por su puesto el estudiante tendrá temores y solo se limita a hacer lo que el profe hizo en el tablero, pues lo hizo muy fácil y salió con un buen resultado.  
Más adelante tuve la oportunidad de ahora no ser el estudiante sino de tomar el papel del docente. Por supuesto no tenía una preparación pedagógica, sino la actitud y el hecho de tener una profesión técnica profesional, lo que hizo que pudiese participar dentro de esta profesión. Mis referencias solo eran los estudios que tenía y las actitudes de todos los que fueron mis docentes, algunos de ellos marcaron mi entusiasmo, otros me dejaron pensando sobre cuál sería mi responsabilidad, ahora que entraba a participar de un proceso de formación.
Bien, no entraré en detalles, en esta segunda experiencia logré entrar a dar una materia que se denomina Perspectiva, uno de mis fuertes y que tuve que pensar mucho sobre su didáctica, pues lo que yo aprendí de ello fue muy poco. Recordaba las enseñanzas de mi profe y realmente nunca la entendí solo hasta que la estudié detenidamente y de forma autodidacta, logré hasta desarrollar un método para poder hacer que los estudiantes la comprendieran mucho mejor de lo que yo logré hacerlo.
Dentro del proceso de construcción de la perspectiva cónica, aparecen los elementos básicos que según su posición determinan la representación del objeto en tercera dimensión. Después de hacer la explicación dejé un ejercicio de aplicación, en donde podría observar y analizar el nivel de comprensión que tuvieron los estudiantes al respecto del tema. Al observar los trabajos todos tenían, como si fuera una fotocopia, los elementos en las mismas posiciones en que yo había dado el ejemplo, a pesar de esto no había un buen resultado, pues había variado algunas dimensiones. Nuevamente me surge la inquietud de por qué los estudiantes no pueden proponer o explorar en su ejercicio, buscando otras opciones y comprobando que los elementos no cambian en sus características y que el resultado es el análisis de estos y no de la copia de los mismos.
Más adelante, después de tener una mayor práctica, me dieron otra materia, que tenía mucha relación con la anterior se trataba de sistemas, cuyo software es especializado en el dibujo de planos, AutoCAD. Y aquí empieza mi tercera experiencia, por cierto, también tuve que desarrollar una didáctica para la comprensión del manejo y aplicación de este programa.
En cierta ocasión, cuando iniciamos a determinar un texto, empezamos a conocer las probabilidades de escribir dentro del programa, es entonces que iniciamos con uno de los comandos que lo trabaja y se denomina: DTEXT, o DT, cuando se da la orden, lo primero que pide es la posición en donde iniciar la escritura, luego de lo cual pedirá un dato relacionado a la altura del texto, después la rotación, si el texto se quiere con algún ángulo de inclinación, finalmente pide escribirlo y el resultado es el esperado. En uno de esos momentos un estudiante me llama a decir que no podía controlar el tamaño del texto, pues siempre salía con una altura fija, demasiado grande, inclusive para el formato que estábamos dibujando. Me di cuenta que el estudiante había dañado el manejo de los textos en el programa, había manipulado una de las variables que precisamente controla la altura de los mismos. Al preguntarle que había hecho, negaba haber tocado más de lo que se la había dicho. Esta es una de las reacciones comunes en lo estudiantes que a veces quieren saber más o buscar alternativas de respuesta sin saber cuáles van a ser las consecuencias o los resultados. Es por eso tan importante no solo conocer el manejo correcto de los comandos, sino también los posibles errores que sucederían en dicho manejo.
¿Ahora me pregunto qué es lo que pasa? En el análisis de estos sucesos, tengo muchas respuestas, que conllevarían a un debate profundo en cada una de ellas.
Empecemos, por ejemplo, con la didáctica del docente y preguntémonos con el corazón en la mano, si es la más adecuada. Hay algunos elementos en común que conectarían los tres casos en un tipo de pedagogía que según Saturnino de la Torre (31 DE-LA-TORRE-Saturnino-Cap3-Parte1-Exito-Error.pdf n.d.), llama la Pedagogía del Éxito, por un lado, es decir en este tipo de trabajo el docente solo tiene un interés particular de cumplir con un objetivo planeado desde el micro currículo y sencillamente cumple, sin embargo queda en el estudiante un inconformismo que se percibe en el solo tener en cuenta que bastó con conseguir una nota mínima y de haber pasado o sencillamente el haber podido desarrollar un ejercicio, muy parecido al del docente y creer haber terminado su aprendizaje en este tema, entonces queda satisfecho pero al otro día su conocimiento sobre el tema anterior se ha desvanecido, porque lo importante tanto para el profesor como al estudiante era terminar con un tema y continuar. Las evaluaciones en los tres casos se hacían midiendo los errores, es decir, por ejemplo, en la primera experiencia, el profesor hacia un examen final y en el planteaba cinco preguntas, cada una de ellas con un valor de un punto, si el estudiante se equivocaba en dos de ellas, el resultado era una calificación de tres, que para el estudiante era haber tenido un gran logro, pues esta era la nota mínima esperada para pasar, entonces, terminaba el proceso y nuevamente el docente había cumplido, además se vanagloriaba por sentirse un profesor “cuchilla”, es decir cumplió su objetivo y además las respuestas deberían ser planteadas de acuerdo a los procesos que el mismo enseñó, no aceptaba otro diferente, pues sería un ERROR. En este punto surge entonces otra característica de este tipo de pedagogía, es decir al profesor no le interesa reflexionar porqué este estudiante saco tres y no saco el cinco, sino solamente cumplir con asentar una nota final y cumplir con las exigencias de la Institución, en cuanto a cumplimiento de reporte de una nota, ¿cuál fue el ERROR y por qué se está dando, ¿qué pasó? Preguntas que se harían en lo que Saturnino la Torre (31 DE-LA-TORRE-Saturnino-Cap3-Parte1-Exito-Error.pdf n.d.) denomina: la Pedagogía del Error.
En la segunda experiencia, a pesar de haberse pensado y desarrollado una didáctica con el fin de lograr una mejor comprensión sobre procesos matemáticos y exactos de la perspectiva cónica, se vuelve a presentar una copia del ejemplo del profesor, se percibe un miedo a cometer errores en el estudiante y se refleja una imagen infantil alusiva a un evento psicológico de edad temprana, relacionado con un ejercicio de expresión, que los padres a veces hacen al hacer que su hijo pinte a su familia, sin saber que el interés que tiene el niño es expresar sus sentimientos y no el interés de ser un buen pintor, el padre cuelga su cuadro en el mejor sitio y el niño no vuelve a pintar, pues queda claro que ese cuadro es lo mejor y trata entonces de imitar otro, tratando de que sea mejor al primero, es cuando se origina la copia y el miedo que se tiene en el momento de hacer un ejercicio basado en un ejemplo que el profesor dio en el tablero. Entonces, se genera otro tipo de error que se debe analizar, en un contexto de entender como aprende el estudiante y no como se puede “rajar” al estudiante.
En la tercera experiencia, sucede lo inesperado, también hay una didáctica pensada en mejorar el aprendizaje del estudiante en este tipo de software, que se sabe es lógico y responde a unas especificaciones técnicas y exactas para poder representar un elemento bidimensional o tridimensional, se requiere un pre conocimiento del manejo del computador y a su vez de tener cuidado en emitir ordenes lógicas que respondan a un resultado lógico. Sin embargo, el estudiante tiene un sentido de exploración, diría que mal guiada pues tiene en su cabeza que los elementos asociados a este tipo de tecnología responden como si ellos pensaran, es decir han humanizado estos elementos, hasta tal punto de a veces excusarse en su funcionamiento o mal estado de su aparato, sin saber, como es el caso de que el software responde a un lenguaje binario. Sucede muy a menudo que al iniciar con este programa y comenzar a darle ordenes, el responda de manera lógica, pidiendo datos exactos, como por ejemplo al hacer una línea es lógico que esta se elabora uniendo dos puntos o se desarrolla con base a dos puntos como mínimo. Pero, el estudiante cree que se puede dar una orden como “HOLA”, esperando que el aparato responda de alguna manera, aunque da una respuesta lógica diciendo no conozco este comando, busque ayuda en F2. En nuestro caso el estudiante manipuló una variable en un cuadro correspondiente al formato de texto, en una pequeña casilla, en donde aparece “0” y la cambió a “1”, esto hizo que la letra siempre se programara para tener una unidad de alto, y se emite el campo en donde se pediría la altura en el comando “DT”, acarreando el problema de no poder controlar la altura del texto.
En este orden de ideas, se puede decir que uno de los problemas dentro de una pedagogía no reflexiva o no analítica (pedagogía del éxito), en los procesos de enseñanza aprendizaje, deja muchos vacíos en el verdadero esfuerzo de la formación, de ahí que se haga mucho énfasis en hacer un pare en este ejercicio para pensar, analizar y desarrollar cambios en las didácticas, pero tomando como base los ERRORES que el estudiante y/o el docente comete en sus procesos, sobre todo evaluatorios, para tener mayor conciencia en los resultados de sus estudiantes o en el ejercicio docente.
Los errores no deben tomarse en función negativa y menos como elementos de un fin evaluatorio, sino al contrario deben ser los elementos primordiales en un avance, en el mejoramiento y en la propuesta de muchas alternativas de solución a un currículo, a una didáctica y a una pedagogía que tenga como un fin claro de responsabilidad, compromiso y formación plena para un mejor estudiante, como ser humano y como ciudadano.
Independientemente, de clasificarlos, porque como lo plantea De La Torre, hay muchos tipos de errores, que se nos presenta a diario, no solo en nuestra vida cotidiana, sino dentro de nuestro que hacer docente y pedagógico, por lo que es importante estar atentos a ellos, para poder reflexionar y dar oportunidades innovadoras en nuestro diario. Busquemos maneras creativas e innovadoras de fortalecer y fortalecernos de nuestros errores, respondiendo de una manera mucha más contundente y firme a nuestra función como formadores.
Son muchas las reflexiones salidas de estas tres experiencias, de ahí que después de haberlas estudiado y entendido, tuve una posición diferente al error, como por ejemplo no solamente enseñar lo bueno de los resultados o el buen manejo de los comandos, en el caso de dicho software, sino también las posibles equivocaciones que podrían darse con base a lo sucedido en mis años de experiencia en este ejercicio. Dejar equivocarse, dejar que se cometan errores, mantenerse en un constante descubrimiento y analizar los mismos en pos de mejorar.
El error es un principio didáctico, lo anuncia J.P.Astolfi, profesor de educación de la universidad de Rouen, (El_error__un_medio_para_ensenar_-_J._P._Astolfi.pdf n.d.) el error es un medio para aprender, y lo corroboramos en nuestros procesos. No es nuevo el pensar en este tema, en plantear una nueva metodología con base al error, ya lo hemos visto que varios autores han entrado en su análisis, uno de ellos como C. Lomas (AS01702.pdf n.d.), en donde hace referencia a este tipode actos y a estar muy interesados en los errores de los estudiantes, pues de ellos también se desarrollan las mejores acciones de enseñanza.

Conclusiones
1.     La didáctica es uno de los procedimientos y conceptos claves en los procesos de enseñanza y aprendizaje. Generar estrategias que tengan como fin fundamental la proyección, la realización y la detención de conocimiento es uno de sus principios.

2.     El docente tiene una responsabilidad ética y moral frente a los procesos de formación, para consigo mismo y con sus estudiantes dentro de un espacio sagrado, como es el aula.


3.     el docente debe tener un sentido investigativo que aplique en su praxis, con el fin de determinar elementos claves que pueden estar perjudicando o mejorando su intención formativa.

4.     Debe proponerse a través del análisis evaluativo del error, un mejoramiento constante que determine procesos didácticos innovadores para su ejercicio de enseñanza.


5.     Es claro que se debe tener un momento reflexivo y didáctico en todos los procesos evaluativos y pensarse más allá de las dificultades o errores como puntos de calificación negativa, para pensar en propuestas de fortalecimiento en la formación.

6.     Traspasar los umbrales del numero como medida de un objetivo solamente a dejar constancias cualitativas y reflexivas en el estudiante en pos de mantener su conocimiento en constante crecimiento.
Referencias Bibliográficas.
De La Torre, S. (2004).  Aprender de los errores. el tratamiento didáctico de los errores como estrategias innovadoras. ed. Magisterio. Rio de la Plata, Arg.
Feo, R. (2009). Orientaciones básicas para el diseño de estrategias didácticas. Instituto pedagógico de Miranda.
 Astolfi, J.P.  (2004). El “error”, un medio para enseñar. Díada/SEP Biblioteca para la actualización del Magisterio, México, 2004, pp. 7 -25.

Iglesias Albarrán. L.M.(2010). Reflexiones en torno al tratamiento pedagógico del error. El blog educativo como plataforma de debate en red.







PROYECTO DE FORMACIÓN DEL VOLUNTARIADO DE LA FUNDACIÓN ACADEMIA DE DIBUJO PROFESIONAL   Presentado por: CARLOS E. REVELO N....